Fútbol y tecnología, ¿son compatibles?

 
Remate de Lampard. La pelota ingresó 80 centímetros

Remate de Lampard. La pelota ingresó 80 centímetros

  

Claro offside de Tevez en el primer gol argentino

  

 ¡GOOOOL!, salió gritando el inglés Frank Lampard, después de que su gran remate desde fuera del área pegue en el travesaño, pique dentro del arco, y salga. El argentino Carlos Tevez hizo lo mismo que el británico: luego de que lo habilitase Lionel Messi definió de cabeza con el arco vacío, pero este fue claramente en offside. Obviamente, uno fue cobrado y el otro no. Paradoja: el tanto del volante no fue convalidado, en cambio, el del delantero, sí. Una verdadera vergüenza mundial.  

El escándalo no hubiese sido tal, o por lo menos hubiese tenido menos repercusión, si ambas acciones de juego ubiesen sido finas, lo que podría haber puesto en duda a los asistentes a la hora de la decisión final. Sin embargo, la realidad fue completamente distinta: la pelota de Lampard ingresó 80 centímetros, y Tevez estaba adelantado por más de un metro, sin siquiera un jugador por delante de él. Es aquí cuando se discute si la tecnología y el fútbol pueden ser compatibles dentro de un campo de juego.  

Este tema es bastante delicado y complejo para resolverlo en poco tiempo, se deben hacer análisis de cómo influiría en el juego y de si el hombre de negro perdería protagonismo con el ingreso de nuevas técnicas para acercar las decisiones del pito a la excelencia. No obstante, tiempo atrás se intentó fusionar la tecnología con el arbitraje en varias ocasiones. Un ejemplo es el campeonato juvenil de Perú 2005, donde la pelota tenía un microchip para determinar si entraba o no en las jugabas dudosas. Si la redonda superaba la línea de gol, los postes, con censores en su interior, realizaban una señal sonora, la cual daba como valida la anotación. Este proyecto, como tantos otros, quedó en la nada.   

En el mismo año que se realizó el torneo Sub 17 en territorio peruano, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, avaló la decisión: “No pasa un día sin que la tecnología progrese y nosotros, por lo tanto, tenemos la obligación de probar aquella que pueda ser utilizada en un estadio”. A pesar de estos comentarios, es sabido que el suizo admira la naturaleza del juego en todo aspecto, por lo que parece que la tecnología esta varios años luz por detrás del fútbol.
    
Si el tenis, el basquet en Estados Unidos -NBA-, el fútbol americano y el béisbol, entre otros deportes, crecieron a la par de una nueva era, caracterizada por inventos de alta complejidad, y los adoptaron como medio para hacer de estos espectáculos un terreno más justo, en el que parece difícil que la grandeza de un conjunto o un protagonista por sobre otro pueda ser sinónimo de ventaja; ¿No es momento que la FIFA, como tantos otros organismos y organizaciones, comience a innovar dentro de su terreno? ¿El ingreso de chips dentro de los balones, repeticiones al instante en jugadas dudosas, o pantallas gigantes en los estadios que permitan corregir errores de los jueces al instante, harán que el deporte más masivo del mundo pierda popularidad? ¿Se logrará en algún momento relacionar tecnología y fútbol dentro de un campo de juego?.   

Sea cual sea la decisión que tome Blatter y compañía acerca del tema, los horrores del 27 de junio serán noticia por un largo rato. Paradoja: además de que Inglaterra y México fueron claramente perjudicados, ambos quedaron eliminados de Sudáfrica 2010.