España estrena título


Con el título obtenido esta tarde, España se quitó un gran peso de encima en cuanto a lo deportivo: ganar un Mundial, con lo que esto implica. Para Holanda fue otra decepción, luego de Alemania es el conjunto que más finales perdió en Copas del Mundo, con tres. Ninguno de los dos había podido festejar un campeonato de tal dimensión hasta el momento. La Furia se sacó las ganas. Los de naranja, como en Alemania 1974 y Argentina 1978, fueron segundos.

El estilo de preparar los encuentros por parte de ambos entrenadores –Vicente del Bosque y Lambertus Van Marwijk, respectivamente– y el juego sistemático que habían desplegado ambas selecciones a lo largo de Sudáfrica 2010 permitían pensar que no sería un partido de fútbol, sino una partida de ajedrez lo que se viviría en el Soccer City de Johannesburgo. Con una pareja de reyes de cada lado: Xavi y Andrés Iniesta para España, y Arjen Robben y Wesley Sneijer para Holanda. Dos alfiles por conjunto: David Villa y Pedro por parte de La Roja, y Dirk Kuyt y Robin Van Persie en cancha para la Naranja Mecánica. Y también unos cuantos caballos que tenían como funciones principales acompañar a los ya nombrados y tomar protagonismo solo si el partido lo ameritase, formarían parte del duelo más esperado del 2010. Sin embargo, una vez que la pelota comenzó a rodar, nada de esto se cumplió. Los minutos fueron transformando el juego de ajedrez en uno de damas, donde todas las piezas tienen la misma importancia y ninguna se destaca por sobre el resto. La única diferencia es la posición en que se las ubica.

El primer tiempo del partido del año –como lo denominó gran parte de la prensa a lo largo y ancho del mundo- fue pobre, muy pobre. Ni los que saben manejar la redonda, ni quienes pueden cambiar el sendero de un encuentro a base de esfuerzo e ímpetu rompieron el cero. Un cabezazo de Sergio Ramos a los cinco minutos y un tiro desde fuera del área de Robben que Iker Casillas mandó al corner, solo eso. Lo más destacado fue la paupérrima actuación del árbitro inglés Howard Webb, quien debió haber expulsado a Mark Van Bommel, Nigel De Jong y Carles Puyol por juego brusco.

En la segunda etapa, las piezas comenzaron a acomodarse y se pudo ver aunque sea un poco de lo que se esperaba. El ritmo de juego se agilizó y las figuras de cada selección comenzaron a aparecer: Sneijer e Iniesta, respectivamente. Ya sobre los segundos 45´, los arqueros fueron vitales para que el resultado final sea el mismo con el que empezó la gran final: 0-0. El segundo tiempo del referí fue similar al primero: los nervios y la adrenalina de dirigir un encuentro de tal importancia le siguieron jugando una mala pasada. Sin goles en los 90´, el partido se fue al alargue…

Eran los últimos 30 minutos de Sudáfrica 2010, los últimos 30 minutos para dos selecciones que querían alzar la copa por primera vez a lo largo de sus respetables y sufridas historias. Si bien el 10 holandés seguía haciendo de las suyas, el dominio español opacaba cualquier individualidad de los dirigidos por Van Marwijk en ese trampo del duelo. Tanto va el cántaro a la fuente que a los 116´ llegó la alegría máxima del fútbol: el gol. Iniesta hizo festejar a una Nación con un tanto sobre el final del suplementario. Cesc Fabregas tomó la Jabulani en el borde del área y habilitó al hombre del Barcelona, para que éste anotase con un remate seco cerca de la humanidad de Maarten Stekelenburg, en lo que fue su primera anotación en el certamen, y seguramente la más importante de su carrera hasta el momento. Otra mala para Webb: la jugada de la conversión se originó luego de que el hombre de negro no cobrase un claro tiro de esquina para Holanda.

Ese 1 a 0 fue el resultado con el que finalizó la decimonovena final mundialista, y España, por primera vez, logró subirse a lo más alto del podio.

En una partida de damas en la que se avanza casilleros a lo largo del desafío, Iniesta logró convertirse en rey, y Sneijer quedó solo a un paso.

Sudáfrica 2010: último capítulo

El 11 de julio el planeta entero estará pendiente de la decimonovena final de la Copa del Mundo. España y Holanda son los sobrevivientes de aquellos 32 conjuntos que comenzaron el torneo con el objetivo de estar parados sobre el césped del Soccer City en el último encuentro de la competición, pero solo ellos dos lo lograron.

Dos planteos similares para dos equipos que juegan bastante distinto. El mismo sueño para dos Naciones que jamás llegaron a la cúpula del fútbol a nivel selecciones: ganar una Copa del Mundo.

ESPAÑA:

Hasta el momento, La Furia demostró que la chapa de favorito con la que se la caratuló previo al Mundial no le queda grande. Con siete jugadores del Barcelona –Carles Puyol, Gerard Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta,  Xavi, Pedro y la flamante adquisición, David Villa- y tres del Real Madrid –Iker Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso- en el once titular que saldría al campo el domingo, el técnico Vicente del Bosque refleja el poderío de ambos conjuntos españoles en la selección.

La sólida defensa, el desmarque constante de los hombres del medio y la garantía de asecho permanente que brinda Villa en el área rival son los puntos fuertes de España. Si bien los de Rojo no fueron capaces de desplegar el juego que les posibilitó ganar la Eurocopa de Suiza-Austria dos años atrás, no quedan dudas que se encuentra en el podio de mejores equipos de Sudáfrica 2010.

¿Figuras? Xavi e Iniesta. Parecería que ambos muchachos juegan a otra cosa, no al fútbol. Caminan la cancha con una soltura pocas veces vista, son claros y encuentran siempre el espacio vacío para recibir el balón.  Son contundentes y rotan permanentemente, como si estuvieran disputando un partido de Futsal, donde el cambio de posiciones es constante y hasta obligatorio.

HOLANDA:

Por el lado de La Naranja Mecánica, llegó sufriendo a esta instancia, pero llegó, que es lo importante. Los dirigidos por Lambertus Van Marwijk están lejos de respetar la tradicional mítica holandesa, la del fútbol bien jugado, con una cantidad considerable de hombres en ataque en cualquier tramo del partido, casi obligados a brindar un espectáculo por parte de su afición.

Ese 4-2-3-1 en el que se distribuyen los europeos en el campo segundos antes de que el silbato suene es solo una ilusión óptica con respecto a lo que luego se aprecia en los 90 minutos. Como ya se remarcó en la nota Quedan pocos, quedan ocho, esos tres hombres que se sitúan detrás de la humanidad del centrodelantero –Robin Van Persie- no son exclusivos para los últimos metros, sino que retroceden para marcar detrás de la línea de la pelota la mayor parte del encuentro.

Del medio para atrás, Holanda se aferra a la rudeza de sus defensores centrales y a la del doble cinco, que tiene como referente a Mark Van Bommel: un jugador que se dedica exclusivamente al golpear, y si envés de utilizar la camiseta naranja hubiese representado a una selección con menor historia mundialista hubiera visto la cartulina roja en más de una ocasión.

¿Figuras? Si bien Arjen Robben y Wesley Sneijer se llevan todos los flashes, el trabajo que está realizando Dirk Kuyt es admirable. En el Liverpool pocas veces retrocede para comprometerse con posiciones defensivas. En su selección ocurre lo contrapuesto, es lateral izquierdo, volante por ese sector, enlace o punta, según la jugada lo amerite. Los mencionados anteriormente –Robben y Sneijer- son fundamentales en la estructura de la nueva Naranja Mecánica, pero lo de Kuyt es para resaltar.

La soltura española contra el orden holandés, el domingo 11 de julio se verá quien logra su primera estrella mundial.