Hasta el 2014…


La imagen del técnico Diego Armando Maradona desplomándose sobre la espalda de Sergio Agüero tras el tercer gol alemán fue un claro reflejo de lo que mostró Argentina en la estrepitosa caída por 4 a 0 frente a Alemania. Diría una derrota que quedará marcada por un largo tiempo.

El partido no comienza cuando están parados 22 hombres con una pelota en el medio del campo, sino que lo hace en la previa, con todo lo que los rodea. Las declaraciones polémicas de Bastian Schweinsteiger y las respuestas de Maradona; las dudas en cuanto a la formación argentina y las certezas alemanas; dos prensas que ya situaban a sus respectivas selecciones en semifinales, formaron parte de este duelo tan esperado por el mundo entero. Para uno era la revancha de Alemania 2006, para el otro este enfrentamiento servía para demostrar que lo que ocurrió cuatro años atrás no fue casualidad.

Ya situados en el 3 de julio a las 11 empezó lo que todos esperaban: que la pelota ruede en el Green Point Stadium. Un gol tempranero de los dirigidos por Joachin Low cambió por completo el rumbo del partido. La albiceleste tuvo que salir a buscar el empate y los europeos, con espacios para la contra, fueron letales. Hicieron cuatro: el primero de Thomas Muller luego de un centro, el segundo y el cuarto de Miroslav Klose, ambos de contra, y el tercero de Arne Friedrich, después de una segunda jugada proveniente de un tiro de esquina.

Esa goleada final deja poco margen para hacer un análisis intensivo del juego y de los merecimientos. Sin embargo, hay que decir que Argentina hizo lo que pudo. Con un planteo erróneo desde donde se lo mire por parte de su entrenador, los sudamericanos intentaron desplegar su juego, eso que saben, mover la redonda de un lado para el otro hasta que una jugada individual finalizara con la Jabulani dentro del arco rival. Ese fue el gran motivo de la derrota. Eso puede servir en campeonatos locales o internacionales de clubes, pero no en una Copa del Mundo, donde conformar un verdadero equipo es prácticamente garantía de victoria, o por lo menos, de bastantes puntos a favor. En estas instancias decisivas, un mínimo detalle puede dejar a un conjunto fuera de la competición, y Argentina vaya que los tuvo.

No es momento de prender la hoguera y quemar cabezas, pero sí es hora de hacer un balance y formular críticas constructivas para que lo de hoy no vuelva a suceder. A Nicolás Otamendi lo desbordaron los nervios, Maxi Rodríguez se encontró perdido en todo tramo del partido, Lionel Messi tomó el balón muy cerca de Javier Mascherano, lo que le quitaba piernas para lastimar donde vale, en el área contraria, y Gonzalo Higuain realizó un trabajo al cual no está acostumbrado: chocar, chocar y chocar con los muros alemanes del fondo, Friedrich y Per Mertesacker. No obstante, en un panorama tan oscuro como fue el de Argentina, hubo pequeñas cosas para destacar: El orden de Mascherano, la rebelión de Ángel Di María y la entrega de Tevez.

En cuanto a Alemania, el trabajo que realizó se puede definir en una sola palabra: efectividad.  La frialdad y la contundencia de los ganadores impresiona y hasta intimida. De seis remates que fueron en dirección al arco defendido por Sergio Romero cuatro ingresaron, y es la tercera vez en cinco partidos que logra anotar la misma cantidad de goles -4 a 0 frente a Australia por la primera fecha y 4 a 1 contra Inglaterra, por octavos-.

Hasta el momento, Klose y compañía no perdonan. Sin embargo, la virtud puede convertirse en problema cuando uno de los muchachos de arriba se despierte con un mal día.

Esta vez ni la humanidad de Messi, ni la garra de Carlitos, ni los goles de Higuain, ni mucho menos la presencia de respeto que provoca Juan Sebastián Verón estando en el terreno o los milagros del Titán, que de hecho no ingresaron, pudieron guiar a los de celeste y blanco a semifinales.
 
Hoy Argentina fue humillada. Hoy Argentina piensa en el 2014.

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La gran locura de un verdadero Loco


Dicen que Sebastián Washington Abreu está loco, verdaderamente loco.  Hay circunstancias en la que parece no comprender la dimensión de los torneos que juega, pero en verdad lo sabe, lo cual lo hace más loco aun, un verdadero loco. Su frialdad fue pocas veces vista en el fútbol, y a pesar de no ser un privilegiado con el balón en los pies posee una cantidad de goles a los que pocos llegaron. Otra que el argentino Martín Palermo.

En el partido de cuartos de final entre Uruguay y Ghana, Abreu estuvo en el banco de suplentes, siempre dispuesto a ingresar. A los 75´, con el partido en 1, el tercer cambio fue él. Y no aportó mucho hasta los 90´, y mucho menos hasta los 105´ y 120´, minuto en el que el árbitro portugués Benquerenca hizo sonar el silbato en el área Charrúa, por lo que el corazón de todo el pueblo uruguayo se paralizó por unos segundos. El motivo: Luis Suárez tapó con la mano un cabezazo de los africanos tras un tiro libre, en lo que era la última en el encuentro, la última de las últimas. Era penal. 

En ese momento parecía que las ilusiones del número 13 de llegar al 11 de julio con chances de levantar la copa se esfumaban, así como lo hicieron frente a Senegal en Corea-Japón 2002 en la fase de grupos. Pero el destino, para los que creen que todo está escrito y nada se puede cambiar; Dios, para los más religiosos; o la mala suerte de Asamoah Gyan, para los que consideran el fútbol como un deporte en el que puede suceder cualquier cosa y sorprender a propios y extraños, estrelló ese último tiro en el travesaño, forzando que el duelo se defina por los remates desde los doce pasos. Era la lotería de los disparos desde el punto del penal lo que determinaría el rival de Holanda. Eran Las Estrellas Negras o los sudamericanos, solo uno sería el sobreviviente.

Una de las historias dignas de contar cuando finalice el torneo de Sudáfrica se comenzó a escribir cuando se determinó que el ejecutante del quinto remate sea Abreu. El responsable era el mismo que clasificó a la Celeste a Sudáfrica 2010, con un gol ante Costa Rica en el repechaje. Y así camino desde el círculo central del campo hacia donde la pelota lo estaba esperando, desafiándolo a realizar una locura, esas de las que nos tiene acostumbrado.

Pasos cortos; suspiros de tranquilidad, como si el penal lo estuviese por patear en un picado entre amigos; una mirada que reflejaba victoria; y un ser humano que conllevaba 298 goles en 517 encuentros, todo eso emanaba Abreu, solo mirándolo caminar con su histórica camiseta número 13. “La pica, la pica”, decía más de un relator en ese instante. Se paró enfrente de la humanidad de Richard Kingson, tomó larga carrera y llegó a la redonda. Cuando muchos se taparon los ojos, y otros tantos cambiaron de canal llegó el final de la novela del día…

La picó, sí señores, la picó, y la pelota ingresó siendo espectadora de lujo de la volada en vano del ghanés. Ya no es solo conocido en Uruguay, ahora habla el planeta entero acerca de ese hombre que se animó a hacer lo inimaginable: pinchar la pelota en un penal decisivo por cuartos de final.

Hoy, 2 de julio, comprendí por qué afirman que Abreu está loco, verdaderamente loco.

Quedan pocos, quedan ocho

Empezaron 32, y hoy tan solo son ocho los equipos que cuentan con chances reales de levantar el trofeo mas preciado del mundo a nivel deportivo.
Cuatro sudamericanos –Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay-, tres europeos – Alemania, España y Holanda- y un africano –Ghana-, son los que aspiran a alcanzar la gloria.

-Aquí, un análisis detallado de cada una de las selecciones que llegó a cuartos de final:

URUGUAY
: A pesar de haber clasificado al Mundial por medio del repechaje, el conjunto uruguayo se mostró como uno de los mejores de la competencia.
La seguridad en el arco del joven Fernando Muslera, la voz de mando de Diego Lugano en la última línea, y el gran rendimiento que está teniendo Diego Pérez en el mediocampo, ubican a Los Charrúas como uno de los equipos más sólidos en defensa y con más oficio para aguantar un resultado. Y pensando en el arco de enfrente, el entrenador Oscar Washington Tabárez no es para nada mezquino: Diego Forlán, Luis Suárez y Edinson Cavani forman una delantera de tres hombres, en la que el goleador del Palermo se ubica metros atrás de los otros dos, parándose por delante del doble cinco cuando se necesita recuperar el balón, y transformándose en un tercer punta cuando se tiene la posesión de la redonda.
Para argumentar lo dicho anteriormente, los números son contundentes: un solo gol en contra, seis a favor, e invicto.

Goleadores:
3-  Lis Suárez
2- Diego Forlán
1- Alvaro Pereyra

Así llegó…
Uruguay 0- Francia 0
Uruguay 3- Sudáfrica 0
Uruguay 1- México 0
Uruguay 2- Corea del Sur 1

GHANA: Un continente detrás de Las Estrellas Negras. Un continente buscando la gloria.
Camerún en Alemania 1990 y Senegal en Corea-Japón fueron las selecciones africanas que llegaron más lejos en una Copa del Mundo, y justamente fue hasta cuartos de final. Solo queda un último esfuerzo, un solo partido para que Ghana marque historia nuevamente; y ya en semifinales por qué no pensar con alzar la copa el 11 de julio.
Con respecto a como tratan la redonda, lo mismo que Camerún en 1990 y Senegal en 2002: rapiditos arriba, fuertes físicamente, pero con errores y distracciones que les terminan costando partidos.

Goleadores:
2-Asamoah
1-Kevin Prince Boateng

Así llegó…
Ghana 1- Serbia 0
Ghana 1- Australia 1
Ghana 0- Alemania 1
Ghana 2- Estados Unidos 1

ALEMANIA: Un equipo alemán que juega bien, verdaderamente bien. Esa es la definición clara y concisa para los dirigidos por Joachin Low. Dos centrales fuertes por arriba, aunque un poco dubitativos cuando la pelota viene al ras de suelo: Arne Friedrich y Per Mertesacker. Un lateral que parece haberse criado en Río de Janeiro o en Bello Horizonte: Philipp Lahm. Dos volantes que juegan cerca del círculo central y se entienden a la perfección: Sami Khedira y Bastian Schweinsteiger. Una línea de tres volantes-enlaces-delanteros, que son juntamente eso, volantes o enlaces o delanteros, según la jugada lo pida, compuesta por Mesut Özil, Thomas Müller y Lucas Podolski. Y arriba él, el interminable, el eterno goleador: Miroslav Klose.
Un equipo alemán que juega bien, verdaderamente bien. Pero no invencible, sino pregúntenle a Serbia.

Goleadores:

3- Thomas Muller
2-Miroslav Klose
2-Lukas Podolski
1- Mesut Ozil
1- Cacau

Así llegó…
Alemania 4- Australia 0
Alemania 0- Serbia 1
Alemania 1- Ghana 0
Alemania 4- Inglaterra 1

ARGENTINA: Muchos dicen que es lo mejor que se vio hasta el momento, y eso que Lionel Messi todavía no apareció en su máxima dimensión.
La figura de Diego Armando Maradona en el banco de suplentes es un gran incentivo para ver un partido de Argentina, y más cuando el equipo juega como juega. Con una delantera de esas que se repiten una vez cada varios años, integrada por Ángel Di María, Carlos Tevez, Messi y Gonzalo Higuain, toda una nación sueña con consagrarse campeona por tercera vez en su historia -ya lo habían logrado cuando fue anfitriona en 1978 y en México 1986-.
No obstante, el punto débil de un conjunto que es letal en los últimos metros, es la parte central de la defensa. Contra Corea del Sur en la segunda fecha se lesionó Walter Samuel y el nivel de Martín Demichelis está muy por debajo de su potencial.
Que los de abajo solo le peguen para arriba, que los delanteros se encargan de todo.

Goleadores:
4- Gonzalo Higuain
2- Carlos Tevez
1- Gabriel Heinze
1- Martín Demichelis
1- Martín Palermo

Así llegó…
Argentina 1- Nigeria 0
Argentina 4- Corea del Sur 1
Argentina 2- Grecia 0
Argentina 3- México 1

HOLANDA: No golea pero gana. No entretiene pero pasa de ronda. No juega con tres hombres de punta pero convierte en todos los partidos. Sin duda, este conjunto no es parecido a ese que disputó los Mundiales de Alemania 1974 y Argentina 1978. Y ya no juega con dos extremos y un centrodelantero, como esa tan recordada delantera de Marco Van Basten, Ruud Gullit y Marc Overmars, más acá en el tiempo. Este es otro estilo, que rompe con la mítica holandesa, pero vence a sus rivales, y por ende, sigue avanzando en la Copa del Mundo.
Que no es un equipo vistoso se puede percibir a una legua, pero cuando lo importante en un torneo tan corto es ganar, las maneras y los por qué no importan demasiado.
Esta selección juega al ritmo del volante Wesley Sneijer, por lo que muchas veces el trámite del partido se hace lento y hasta irrita los ojos de las personas a las que les gusta un fútbol exquisito, con dinámica. Pero la fórmula es clara: Sneijer arma y Arjen Robben define. Sin mucha ciencia. El único que está desentonando es el 9, Robie Van Persie, reconvertido en centrodelantero por el entrenador Van Marjwik para afrontar este Mundial.
Los que estaban acostumbrados a perder con la frente en alto, hoy ganan con el cuchillo entre los dientes.

Goleadores:
2-Wesley Sneijer
1-Arjen Robben
1-Robien Van Persie
1-Klas Jaan Huntelaar
1-Dirk Kuyt

Así llegó:
Holanda 2- Dinamarca 0
Holanda 1- Japón 0
Holanda 2- Camerún 1
Holanda 2- Eslovaquia 1

BRASIL: Cuando se analiza al pentacampeón del mundo es difícil hacer una crítica. Pueden jugar brindando un espectáculo, con goleadas abultadas, caños y por demás chiches que enriquecen en todo sentido al espectador. Pueden jugar mal, pero ganan igual. Estas pocas palabras simplifican lo que fue Brasil a lo largo de la historia, y lo que es ahora.
El conjunto de Dunga no es como el que tenía a Pelé en cancha, a Coutinho o a Tostao, pero ojo que posee lo suyo. Escapadas de Robinho, remates magníficos de Luis Fabiano y la magia intacta de Kaka. El mejor arquero del planeta: Julio César. Un central que tranquilamente podría ser el 10 de otra selección de menos categoría: Lucio. Y dos laterales que no se sabe si son volantes o extremos.
Brasil es siempre temible, y mucho más si los que saben se están comenzando a entender en el terreno de juego.
Le convirtió tres al Chile de Marcelo Biela y a la Costa de Marfil de Didier Drogba. No perdió con el Portugal de Cristiano Ronaldo. Y ahora que ya aflojó las piernas va por Sneijer y compañía.

Goleadores:
3- Luis Fabiano
2- Elano
1- Robinho
1- Maicon
1- Juan

Así llegó…
Brasil 2- Corea del Norte 1
Brasil 3- Costa de Marfil 1
Brasil 0- Portugal 0
Brasil 3- Chile 0
 

PARAGUAY
: Llegó a estas instancias tras vencer a Japón por penales, en un partido que no mostró nada de nada.
La selección paraguaya está muy lejos de rendir como lo hizo en las Eliminatorias. Hasta el momento no se observó una conexión entre los que saben con la pelota, ni una sucesión seguida de pases, ni remates de lejos direccionados hacia el arco y mucho menos la tan famosa picardía sudamericana. Los delanteros no marcan, y los generadores de juego no aparecen. Sin embargo, la defensa sólida y aguerrida que posee le permite soñar con ser uno de los cuatro semifinalistas una vez que finalice la ronda.
Con un toque argentino desde el banco de suplentes –el rosarino Gerardo Martino es el entrenador-, el equipo guaraní buscará mejorar su performance en un duelo en el que no tiene nada que perder. En el enfrentamiento que tendrá frente a la poderosa España por cuartos.

Goleadores:
1- Antolin Alcaraz
1- Enrique Vera
1- Cristian Riveros

Así llegó…
Paraguay 1- Italia 1
Paraguay 2- Eslovaquia 0
Paraguay 0- Nueva Zelanda 0
Paraguay 0(5)- Japón 0(3)
Haedo Valdez:


ESPAÑA:
Con el mejor jugador de la competición hasta el momento, el delantero David Villa, se tiene un plus importante a la hora de definir los partidos.
La Furia llegó a Sudáfrica como el gran candidato a festejar el 11 de julio en Johannesburgo, y todavía tiene chapa de favorito, aunque la derrota inmerecida con Suiza en la primera fecha hizo que muchos periodistas y espectadores resultadistas inclinarán la balanza hacia otras selecciones a la hora de nombrar al favorito.
Con seis del Barcelona –Puyol, Piqué, Xavi, Busquets, Iniesta y la nueva adquisición, Villa-, y con tres del Real Madrid –Casillas, Sergio Ramos y Xavi Alonso- dentro del once inicial, el técnico Vicente Del Bosque justificó el por qué de la diferencia de nivel de ambos conjuntos con el resto de los equipos.
El número 7 como goleador del Mundial, e Iniesta y Xavi en un gran nivel son en quienes vuelcan sus sueños la afición española. Pero ojo que también tienen falencias: poco orden en la última línea y falta de gol de su centrodelantero, Fernando Torres.

Goleadores:
4- David Villa
1- Andrés Iniesta

Así llegó…
España 0- Suiza 1
España 2- Honduras 0
España 2- Chile 1
España 1- Portugal 0

Las diez polémicas mundiales


El gol en claro offside de Carlos Tevez en Argentina 3-México 1 y la no convalidación del tanto de Frank Lampard cuando la pelota ingresó 80 centímetros dentro del arco en Alemania 4-Inglaterra 1, pusieron en debate la capacitación de los árbitros en Sudáfrica 2010. Sin embargo, las polémicas no son exclusivas de esta Copa del Mundo. A lo largo de la historia mundialista existen varios hechos y perlitas que involucran a los referís y que vale la pena resaltar.

Aquí, un ranking con los diez momentos más polémicos que tienen al silbato como protagonista principal, de los 19 Mundiales disputados hasta el momento:

10- Horrores cercanos: En los partidos correspondientes a los cuartos de final de Sudáfrica 2010, los partidos entre Argentina frente a México y Alemania contra Inglaterra fueron claramente influenciados por los errores arbitrales de Jorge Larrionda y Roberto Rosetti, respectivamente.

El italiano Rosetti, que dirigió el encuentro entre los equipos americanos, cobró un gol de Carlos Tevez en claro offside al punto de que el argentino estaba por más de un metro en posición ilícita, sin ningún jugador por delante suyo. Fue el 1 a 0 parcial para Argentina y compañía.

El otro hecho polémico que se vivió tuvo como protagonista al uruguayo Larrionda en el encuentro disputado entre los conjuntos europeos. Aquí un remate de Lampard desde afuera del área pegó en el travesaño, la pelota picó 80 centímetros adentro del arco y salió. Larrionda dejó seguir el juego y la anotación no fue convalidada. Con ese gol, Inglaterra hubiera igualado el encuentro.

La decisión de la FIFA fue que ambos jueces se retiraran de la competición.

9- El partido de las tres amarillas: Por la primera fase de Alemania 2006 se enfrentaron Australia y Croacia en un encuentro recordado como el partido de las tres amarillas. El árbitro inglés Graham Poll amonestó en el minuto 61 al croata Simunic. En el minuto 90 lo volvió a amonestar, pero olvidó que ya había sido castigado y no lo expulsó. Para redondear el pésimo arbitraje, en el minuto 93, Graham le sacó la tercera tarjeta amarilla y esta vez si lo expulsó. Fue la primera vez que un jugador terminó con tres amarillas en el mismo partido. Poll, luego del partido, anunció su retiro definitivo del arbitraje.

8- El régimen reflejado en el césped: En 1934, la sede del Mundial estaba gobernada bajo el régimen dictatorial de Mussolini, cuyo lema era “vencer o morir”. Esta frase fue tomada al pie de la letra por los jugadores locales, quienes en el partido correspondiente a los cuartos de final debían enfrentar a España, en lo que fue uno de los arbitrajes mas cuestionados a lo largo de la rica historia mundialista. El primer partido finalizó 1-1, y lo único que hizo el conjunto local fue dedicarse de lleno al juego rudo, apañado por el árbitro belga Louis Baert. En el desquite, debido a la golpiza literal que recibieron los españoles en aquel empate, siete jugadores se perdieron la revancha por contar con distintos tipos de lesiones físicas. Ya en el segundo encuentro, la filosofía arbitral fue la misma: favorecer al anfitrión. Esta vez no solo pegaron, sino que el hombre de negro, el suizo Rene Mercet, convalidó un gol dudoso para quien sería campeón del mundo finalmente. Además le anuló dos goles a La Furia. Tan paupérrimo fue el desempeño de la autoridad máxima de ese partido que Mercet fue expulsado de la FIFA y de la Federación Suiza.

7- Un silbato poco oportuno: Es sabido que después que se cumple el tiempo establecido de juego -y los minutos que se adicionan- la única acción de juego que es obligatoria es la ejecución de un penal. Ni un lateral, ni un tiro libre, ni un córner, solo un remate desde los once metros. Sin embargo, lo que ocurrió en Brasil-Suecia, en el Mundial de Argentina 1978, es inédito e inentendible. Zico anotó el gol que le daba la victoria a su equipo contra los europeos, luego de un tiro de esquina, pero el árbitro galés Clive Thomas finalizó el encuentro cuando la pelota iba en el aire. El marcador final fue 1-1.

6- El beneficio de ser local: La mejor participación mundialista de Corea del Sur se produjo en 2002, año en el que justamente organizó el torneo junto a Japón. Siempre se habla de que los locales reciben algún tipo de beneficio por sobre el resto, y esa no fue una excepción. En los cuartos de final los asiáticos vencieron por penales a la poderosa España, luego de un partido lleno de polémicas, incluídos dos goles lícitos anulados a La Furia, y el claro adelantamiento del arquero coreano en la serie de penales. El árbitro egipcio Gamal Al Ghandour fue acusado como el responsable de la eliminación de España por parte de la prensa internacional. Nuevamente un anfitrión se encontró bajo la lupa.

5- El ídolo fuera de sí: Hasta la final de la Copa del Mundo de Alemania 2006, Zinedine Zidane venía teniendo rendimientos dignos de leyendas vivientes del fútbol en ese torneo. Sin embargo, en la final frente a Italia se dejó llevar tras un insulto de Materazzi y le propinó un cabezazo en el pecho, lo que le valió la expulsión. El árbitro argentino Horacio Elizondo no se percató del golpe en primera instancia, sino que debió recurrir al cuarto árbitro, el español Luis Medina Cantalejo, quien observó la acción a través de la pantalla gigante del estadio. A pesar de esto, el francés fue elegido como el mejor jugador de la competición, aunque su equipo cayó en la serie de penales.

4- De la cancha al hospital: El francés Patrick Battiston recibió uno de los golpes mas duros que se pudo ver en una Copa del Mundo: fue en España 1982, cuando el arquero alemán Harald Schumacher salió para tomar el balón dentro del área e impactó al delantero. El choque no fue uno más, no fue uno que quedó en el olvido como tantos otros. Battiston sufrió conmoción cerebral, fractura de una vértebra y la pérdida de dos de sus dientes. El árbitro holandés Charles Corver increíblemente cobró saque de arco, y el jugador no pudo recuperarse de las distintas lesiones que sufrió.

3- Política y fútbol, fusionadas en 1982: El 21 de junio de 1982, en la ciudad de Valladolid, se vivió uno de los hechos mas graciosos e indignantes que supo contemplar una Copa del Mundo. España fue testigo del egocéntrico jeque Fahd Al-Ahmad Sabah, quien en Francia-Kuwait ingresó al campo de juego luego de un gol francés. El motivo: le exigió al árbitro ruso Stupar que anulase el gol ya que reclamó que sus jugadores habían escuchado un silbato previo a la anotación. Curiosamente, el hombre de negro accedió al pedido, y fue una verdadera vergüenza mundial.

2- Gol fantasma: Cuando pasaban 11 minutos del primer tiempo extra en la final entre el anfitrión Inglaterra y Alemania en 1966, Hurst tomó un balón cerca del área, giró y remató directo al travesaño. En ese momento la pelota picó claramente en la línea y fue tomada por el arquero alemán. Sin embargo, el suizo Gottfried, a instancias del línea Tofik Brakhamov, convalidó la anotación fantasma para los locales. Era el 3 a 2, y quedaban pocos minutos de juego. Anécdota: Inglaterra aumentó la diferencia en el marcador a los 120´, y se coronó campeona por primera vez en su historia.

1- “La mano de Dios”: El 22 de junio de 1986 será recordado como el día en que Diego Armando Maradona conquistó el mejor gol de la historia, pero también inmortalizó La mano de Dios. Fue por los Cuartos de final del Mundial de México. Argentina se enfrentaba ante Inglaterra luego de perder la soberanía de la Islas Malvinas frente a los británicos cuatro años antes. Transcurrían 6 minutos de la segunda etapa cuando el 10 argentino saltó a disputar la pelota con el arquero rival Peter Shilton y la impactó con la mano izquierda, abriendo el marcador y burlando al juez tunesino Ali Bennaceur, que no pudo apreciar la infracción y convalidó el tanto.

Fútbol y tecnología, ¿son compatibles?

 
Remate de Lampard. La pelota ingresó 80 centímetros

Remate de Lampard. La pelota ingresó 80 centímetros

  

Claro offside de Tevez en el primer gol argentino

  

 ¡GOOOOL!, salió gritando el inglés Frank Lampard, después de que su gran remate desde fuera del área pegue en el travesaño, pique dentro del arco, y salga. El argentino Carlos Tevez hizo lo mismo que el británico: luego de que lo habilitase Lionel Messi definió de cabeza con el arco vacío, pero este fue claramente en offside. Obviamente, uno fue cobrado y el otro no. Paradoja: el tanto del volante no fue convalidado, en cambio, el del delantero, sí. Una verdadera vergüenza mundial.  

El escándalo no hubiese sido tal, o por lo menos hubiese tenido menos repercusión, si ambas acciones de juego ubiesen sido finas, lo que podría haber puesto en duda a los asistentes a la hora de la decisión final. Sin embargo, la realidad fue completamente distinta: la pelota de Lampard ingresó 80 centímetros, y Tevez estaba adelantado por más de un metro, sin siquiera un jugador por delante de él. Es aquí cuando se discute si la tecnología y el fútbol pueden ser compatibles dentro de un campo de juego.  

Este tema es bastante delicado y complejo para resolverlo en poco tiempo, se deben hacer análisis de cómo influiría en el juego y de si el hombre de negro perdería protagonismo con el ingreso de nuevas técnicas para acercar las decisiones del pito a la excelencia. No obstante, tiempo atrás se intentó fusionar la tecnología con el arbitraje en varias ocasiones. Un ejemplo es el campeonato juvenil de Perú 2005, donde la pelota tenía un microchip para determinar si entraba o no en las jugabas dudosas. Si la redonda superaba la línea de gol, los postes, con censores en su interior, realizaban una señal sonora, la cual daba como valida la anotación. Este proyecto, como tantos otros, quedó en la nada.   

En el mismo año que se realizó el torneo Sub 17 en territorio peruano, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, avaló la decisión: “No pasa un día sin que la tecnología progrese y nosotros, por lo tanto, tenemos la obligación de probar aquella que pueda ser utilizada en un estadio”. A pesar de estos comentarios, es sabido que el suizo admira la naturaleza del juego en todo aspecto, por lo que parece que la tecnología esta varios años luz por detrás del fútbol.
    
Si el tenis, el basquet en Estados Unidos -NBA-, el fútbol americano y el béisbol, entre otros deportes, crecieron a la par de una nueva era, caracterizada por inventos de alta complejidad, y los adoptaron como medio para hacer de estos espectáculos un terreno más justo, en el que parece difícil que la grandeza de un conjunto o un protagonista por sobre otro pueda ser sinónimo de ventaja; ¿No es momento que la FIFA, como tantos otros organismos y organizaciones, comience a innovar dentro de su terreno? ¿El ingreso de chips dentro de los balones, repeticiones al instante en jugadas dudosas, o pantallas gigantes en los estadios que permitan corregir errores de los jueces al instante, harán que el deporte más masivo del mundo pierda popularidad? ¿Se logrará en algún momento relacionar tecnología y fútbol dentro de un campo de juego?.   

Sea cual sea la decisión que tome Blatter y compañía acerca del tema, los horrores del 27 de junio serán noticia por un largo rato. Paradoja: además de que Inglaterra y México fueron claramente perjudicados, ambos quedaron eliminados de Sudáfrica 2010.

Comenzó la verdadera Copa del Mundo…

Hoy empezaron los Octavos de Final, y para los que saben acerca del tema, el 26 de junio comenzó el verdadero Mundial.

Entre los 16 mejores hay una gran presencia sudamericana: clasificaron los cinco equipos que representan a la CONMEBOL –Uruguay, Argentina, Paraguay, Brasil y Chile-, con una propuesta de juego bastante interesante, siempre pendiente del arco de enfrente. Quizás en estas selecciones se vio lo mejor de la Copa del Mundo hasta el momento.

En cambio, los europeos dejaron mucho que desear: Francia e Italia ya están afuera, y los que superaron la primera fase, excepto Holanda, lo hicieron en la última fecha sin ser capaces de convencer a sus respectivas aficiones.

Japón y Corea del Sur fueron los asiáticos que avanzaron. Sin embargo, a pesar de haber mostrado velocidad en los últimos metros, ambos conjuntos son muy flojos técnicamente. Es difícil pensar que los orientales ingresen a Cuartos.

Una gran paradoja es que en África la fiesta es ajena: el único capaz de anotarse en Octavos fue Ghana, por lo que todo el continente negro estará detrás de los pasos de los dirigidos por Milovan Rajevak. No obstante, las insoportables y revolucionarias vuvuzelas y la calidez sudafricana en las tribunas seguirán presentes.

Esperemos que los primeros 48 partidos de esta competición hayan servido para quitar nervios en los protagonistas, ablandar piernas y aceitar sistemas tácticos de Play Station.

Lo cierto es que la totalidad de los sobrevivientes hasta el día de hoy tienen un mismo objetivo: alzar el trofeo más importante del planeta a nivel deportivo, el 11 de julio en el estadio Soccer City de Johannesburgo.

-Aquí les dejo un cuadro con los enfrentamientos de Octavos:

Palermo, leyenda viviente


El delantero que San Martín de Tucumán consideró caro cuando Estudiantes de La Plata lo tasó en 200 mil pesos en 1995, hoy viste la celeste y blanca. Aquel al que se le cayó una tribuna encima de su pierna, provocándole doble fractura de tibia y peroné, hoy, con 36 años, entrena como el más joven del plantel argentino. Ese que falló tres penales en un mismo partido de Copa América, Paraguay 1999, hoy convierte en un Mundial. El goleador que fue resistido en su país y en Europa, hoy es la primera opción de Maradona si a su equipo le falta gol. El hombre que es capaz de realizar milagros dentro de un campo de juego tiene nombre y apellido: Martín Palermo.

El partido contra Grecia, correspondiente a la tercera fecha del Grupo B, era una gran chance para el debut mundialista del Loco. Con Argentina casi clasificada –solo una combinación extraña de resultados podían dejar a Lionel Messi y compañía fuera de la competición-, Maradona metió mano en el primer equipo: ingresaron Nicolás Otamendi y Clemente Rodríguez en defensa, Mario Bolatti en el medio, y Diego Milito y Sergio Agüero en la delantera. Cuando se dio a conocer quienes saldrían al campo, las chances del goleador histórico de Boca de formar parte del once titular se desvanecieron, y solo quedaba esperar que Diego se digne a ponerlo en algún tramo del encuentro. Ya sea un tiempo, 30 minutos, 20, 10, o tan solo 60 segundos. El pueblo argentino que cruzó el Océano Pacífico para acompañar a su Selección, los que se quedaron aquí, su madre, su hermano, y hasta su hijo, querían ver a Martín en cancha. Deseaban observar al número 18 siendo participe de una Copa del Mundo.

Con el partido en 0, Maradona consultó a sus ayudantes de campo, Alejandro Mancuso y Héctor Enrique, y miró para el banco cuando promediaba la segunda mitad. “Ángel –Di María-, vení”, gritó el técnico. Trece minutos más tarde decidió realizar otra modificación: Javier Pastore por Agüero. Solo quedaba una. Una sola chance de debutar en ese encuentro, de seguir haciendo historia, y de tachar otro objetivo cumplido para el Loco. Sin embargo…

Con Argentina arriba –un minuto después del ingreso del volante del Palermo de Italia, Martín Demichelis anotó tras un saque de esquina-, Diego realizó el último cambio: “Que me traigan al 9. ¡No, no!, a Pipita no, a Martín”, corrigió, siendo víctima de un acto fallido entre nombre y número. ¿Pero qué importaba esta perlita, la que seguramente quedará como anécdota?. El hombre de la película estaba situado sobre la raya del lateral, preparado para pisar el Peter Mokaba Stadium. Era el momento que esperó toda su vida, y se cumplió. Se estaba cumpliendo.

A pesar de no tener mucho contacto con el balón desde que había ingresado, era Martín. A los goleadores no se les puede recriminar que no forman parte del circuito de juego o que no son vistosos. Ellos están para aprovechar el mínimo error de la última línea, para capitalizar un rebote del arquero, o para transformar una jugada del montón en una de peligro.

A los 88, en la agonía del partido, el Titán pasó de ser espectador de lujo de una gran jugada de Messi sobre el sector derecho a transformarse en el hombre de la tarde noche sudafricana. El 10 del Barcelona –y de la Selección-, eludió un rival, dos, tres y buscó el arco, pero sin suerte, porque el portero griego, como en toda la jornada, tapó su disparo. Pero ahí estaba él. El humano al que Dios parece haber tocado con una varita mágica. El que marcó su gol 100 con la camiseta Xeneize con los ligamentos rotos. El que anotó de cabeza desde ¡40 METROS!. El que pateó un penal con ambos pies a la vez, y lo convirtió. El que con Boca le hizo dos al Real Madrid en cinco minutos en una Copa Intercontinental. El que tras volver de una grave lesión sentenció a River por una Copa Libertadores. El que en El Monumental nos clasificó a este Mundial, con una conversión a los 47 del segundo tiempo, en aquel recordado duelo contra Perú. El que parece que siempre escribe el último capítulo de su maravillosa y admirable trayectoria, pero nos sorprende con uno más. El que no se cansa de romper récords. Ahí estaba él, cuando muchos se habían levantado de sus sillas o cambiado de canal. Ahí estaba Palermo para mandar el rebote de Tsorvas directo a la red. Y hacer gritar a los de Boca, a los de River, a los de San Lorenzo, a los de Banfield, a los de Rosario Central, a las más de 30 millones de personas que se encuentran en nuestro país, y otros tantos repartidos a lo largo y ancho del planeta.

Sin lugar a duda, este es otro posible final para un film que seguramente batiría récords. Pero no es el que quiere el protagonista principal, el iluminado. Como ya dijo en varias ocasiones, su objetivo es llegar al 11 de julio, y poder tocar la única copa que le falta tener en sus manos. La que tan solo 44 argentinos tuvieron la suerte de ganar.

El destino lo forja cada uno, y de esto sabe bien el goleador.