Apertura, te estábamos esperando…


Entre tanto revuelo por saber quién será el sucesor de Diego Armando Maradona en el banco de suplentes argentino; las agoviadoras peleas, acusaciones, reconciliaciones y llamadas a silencio por parte de Pelusa, el manager de la Selección, Carlos Bilardo, y el presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona; el aumento injustificado de un 33% en las entradas de cualquier índole en los estadios, entre tantos otros asuntos que tomaron protagonismo en este extenso receso invernal, comenzó lo que todo el público futbolero anheló tras la catastrófica caída frente Alemania en Sudáfrica: el arranque del Torneo Apertura 2010.

Una primera fecha con un sin fin de caras nuevas, que para quien no está interiorizado en el tema debe ver los partidos con un catálogo que especifique cara de jugador con apellido y club en el que se desempeña; sistemas tácticos de Play Station, que cambian constantemente a la hora de atacar y defender; y una gran paridad entre los 20 conjuntos de Primera División, fueron las características principales de este comienzo de campeonato, que arrancó con una victoria del ya conocido Lanús frente al novedoso Arsenal por 2 a 1.

Los dos grandes candidatos de la gente a la hora de citar a los favoritos en la previa, Boca y River, dejaron a sus aficiónes en deuda. Un triunfo del Millonario frente a Tigre – de lo mejorcito que se observó en los primeros 10 duelos a pesar de la derrota- en el último segundo, sin ese tiki tiki casi religioso al que siempre hace referencia Ángel Cappa; y un empate entre el Xeneize y Godoy Cruz, con sabor a poco para los dirigidos por Claudio Borghi si se lo analiza desde las individualidades que posee cada conjunto, pero con un gustito bastante dulce si se consideran los 90 minutos que duró el enfrentamiento, fueron los análisis pos resultado que se hicieron tanto en Nuñez como en Mendoza.

Vélez, como viene ocurriendo desde hace tiempo, arrancó el campeonato con el pie derecho, brindando un juego bastante superior al del resto de las instituciones. Pases cortos y al pie –parece fácil decirlo, pero a la hora de realizarlo son pocos los privilegiados que logran hacerlo-, relevos que solo se logran con tiempo de trabajo y cambio de ritmo en los metros finales. Todas esas frases pueden encajarle con perfección a los de Ricardo Gareca, todas cualidades de campeón, o por lo menos de equipo que cuenta con chances reales de serlo hasta último momento. Independiente tuvo que sufrirlo.

Para no perder la costumbre de las últimas temporadas, Banfield y Estudiantes también cosecharon los tres puntos, frente a Olimpo y Newell´s, respectivamente.

En el tema individualidades, resulta más complicado recalcar rendimientos que hayan rosado la excelencia. Maxi Moralez y Juan Manuel Martínez por el lado del Fortín, Walter Erviti en el Taladro y Diego Castaño en Tigre, fueron quienes se destacaron en una fecha sin grandes participaciones.

A media máquina, pero ya empezó. El Apertura es una realidad con la que sueñan 20 clubes, cientos de jugadores y millones de hinchas. A pesar de que este campeonato promete ser vibrante y bastante emotivo, el foco principal del espectáculo se vio, como siempre, en el incondicional seguimiento de los hinchas en las superpobladas y adornadas tribunas…

Aquí, los 17 goles que dejó la primera jornada

El fin de un ciclo…


Tal como muchos preveían luego de la catastrófica derrota Argentina en Sudáfrica frente a Alemania, Diego Armando Maradona dejó su cargo de director técnico. Sin embargo, el motivo no fue un solo resultado, una goleada en contra o una declaración desafortunada. El asunto viene desde hace tiempo, más precisamente desde el primer día en que fue designado como entrenador.

El 5 de noviembre de 2008, en una conferencia de prensa, junto con Julio Humberto Grondona y Carlos Salvador Bilardo –presentado como secretario técnico ese mismo día-, en la que se vio a estas tres personas en un clima bastante calmo y hasta amigable,  Maradona puso en juego su idolatría al asumir como seleccionador argentino. No obstante, desde ese momento, su arribo a Ezeiza fue bastante cuestionado. Semanas atrás, Alfio Basile se había alejado de la Selección luego de una derrota frente a Chile por 1 a 0, y desde el círculo íntimo del Coco –especialmente su hijo, Alfito– apuntaron que el responsable de que los jugadores hubieran tenido una tarde noche para el olvido fue, nada más ni nada menos, que Diego Armando Maradona. Cuando las cosas empiezan mal terminan de la misma manera, dice un conocido refrán barrial, y esta no fue la excepción…

21 meses después, se volvió a ver a Diego frente a los periodistas, sentado en el predio de Ezeiza, pero el motivo de la charla fue completamente distinto al de finales de 2008. Luego de no haber renovado su contrato con la AFA, Pelusa leyó un comunicado, escrito por él, que duró aproximadamente 10 minutos. “Bilardo me traicionó y Grondona me mintió”, fueron las palabras de mayor repercusión de esa mini conferencia de prensa, en la que no hubo preguntas, a pedido del ex entrenador. Esa frase, al mejor estilo maradoniano, recorrió el mundo entero, y hundió al fútbol nacional, como también a la organzación, a lo profundo de un pozo que parece no tener fondo.

Cuando Diego habló de traición, ¿recordó que él fue quien aceptó la oferta del presidente de la AFA? En ese momento, él  atentó contra su conciencia al negociar con un dictador del fútbol en nuestro país, un personaje que se mantiene en la cúspide del poder desde 1979, transando con gobiernos de facto y apoyando a gobernadores que de a poco mercantilizaron propiedades de nuestro territorio.

En esta historia, Maradona no es Heidi ni Grondona el lobo feroz. Partiendo desde la premisa de que el fútbol es uno de los negocios que más poder y dinero mueve a lo ancho y largo del planeta, ambos íconos del deporte argentino defienden sus intereses. Obviamente, la capacidad de negociación de Don Julio es bastante superior a la de Pelusa, por lo en el momento en que comenzó el enfrentamiento, el final estaba escrito.

La decisión de colocarle al 10 el buzo de técnico en medio de las Eliminatorias fue para apaciguar las aguas tras el polémico alejamiento de Basile, para calmar un vestuario bastante “revolucionado”. Durante este mandato nada acompañó: 1-6 ante Bolivia en La Paz, un 0-2 que podría haber sido mucho mayor contra Ecuador, una lección futbolística de Paraguay que finalizó 0-1, un 2-4 frente a Cataluña, una derrota en España, y la frutilla del postre -uno bastante amargo para los argentinos-, el 0-4 ante Alemania en el Mundial; declaraciones de muy mal gusto luego de la clasificación a Sudáfrica en Uruguay, que dieron la vuelta al mundo; la frecuente incoherencia entre palabra y acción al nombrar jugadores que disputarían la Copa del Mundo o saldrían al campo en más de una ocasión, entre otros asuntos, fueron y son temas para tener en cuenta y no volver a repetir, sea cual sea el títere o entrenador que arribe. El ciclo Maradona fue negativo, pero como es el mejor futbolista de todos los tiempos, las críticas son menores, o peor aun, inexistentes.

Es hora de dejar de hablar de Diego, de Don Julio, de Bilardo; es hora de hacer un planteo serio y analizar qué se quiere para la Copa América del 2011 y para el Mundial del 2014; es hora de volver a estar en la cima del mundo en cuanto a lo deportivo. Material hay, falta trabajo.

En lo inmediato, un amistoso frente a España, que se disputará con jugadores seleccionados por Maradona, algunos agregados por Grondona y Bilardo, y con Sergio Batista en el banco de suplentes. Otra desprolijidad más, como las que vienen ocurriendo desde 1979.

Hasta luego Diego. Muchas gracias.

La historia sin fin


Pasan los segundos, los minutos, las horas, los días y las semanas, pero la situación entre Juan Román Riquelme y Boca Juniors parece no llegar a buen puerto. Desde el 30 de junio que el histórico número 10 Xeneize se encuentra sin contrato, sin embargo, el Mundial de Sudáfrica dejó en segundo plano lo que ocurría en el conjunto de la ribera durante poco más de 30 días. El conflicto que hoy es tapa de todos los diarios está a punto de cumplir dos meses de existencia, y la solución parece estar del otro lado del horizonte.

Que se avanza un poco, que luego se retrocede, que lo que se le ofreció al volante “es una risa”, que de parte de la dirigencia de Boca se dicen cosas que no son ciertas. Decenas de asuntos para la gran novela del receso invernal en cuanto a lo deportivo. Por el lado del enganche se exige un contrato de cuatro años, y una serie de condiciones que parece que Jorge Ameal y compañía no están dispuestos a aceptar; mientras que la otra parte afirma que el futbolista exige cifras imposibles de pagar para el mercado argentino. Con el Torneo Apertura a la vuelta de la esquina, el asunto debe resolverse lo antes posible.

El técnico Xeneize, Claudio Borghi, quien desde su llegada a la institución hizo público su afán porque Román se quedase en el club, opinó acerca del tema: “Igual que alguna vez hubo un Boca sin Rojitas (Ángel Clemente Rojas), puedo imaginarme un Boca sin Riquelme. Está en la historia del conjunto, pero alguna vez tendrá que dejar de jugar o no podrá jugar más. Hoy, el titular es Cañete; también tenemos a Escudero”.

Por último, Riquelme volvió a dar la noticia ayer por la noche durante una comunicación telefónica con El Show del Fútbol, programa emitido por América. El enganche remarcó que Boca no está tratando el asunto con la seriedad que se necesita. Sin embargo, se mostró dispuesto a continuar negociando para llegar a un acuerdo. “Lo que quiere mi representante es que la oferta sea mandada por escrita y no por mail. Hubo cosas que no se entendían”, tiró el número 10.

Varios dirigentes ya comienzan a preocuparse, ya que el período de elecciones está cerca y dejar ir a Román no sería visto con buenos ojos por la afición. No renovarle el contrato al futbolista podría pagarse muy caro, aún más que los números que reclama el mediocampista.

¿Cómo terminará el asunto? Nadie lo sabe, solo queda seguir esperando.

Ya se palpita el Apertura


Si bien falta poco menos de un mes para que arranque el Torneo Apertura 2010, el campeonato ya se comenzó a vivir. Esta semana la AFA dio a conocer el cronograma de encuentros del próximo certamen doméstico, y los clásicos comenzarán temprano.

Boca y River son los máximos candidatos de la gente a la hora de nombrar al posible campeón, más que nada por su historia y por los refuerzos que han incorporado recientemente –jugadores sin renombre que se convierten en estrellas en un fútbol devaluado- que por el presente futbolístico de cada uno. Si se toca el tema de las altas, otros que lograron moverse bien por el campo fueron Colón de Santa Fe y All Boys. La cara opuesta de la moneda se ve por el lado de Banfield, San Lorenzo y Vélez, que perdieron mucho más de lo que trajeron.

Sin grandes incorporaciones, de esas que mueven de manera brusca el mercado de pases, el campeonato que comenzará el 6 de agosto, y que no tendrá partidos entre semana, promete seguir por la línea de los últimos: la paridad entre la mayoría de los conjuntos.

En cuanto a los clásicos, a partir de la cuarta fecha se podrán ver en campo esos encuentros que atraen a ambas aficiones que disputan de manera indirecta el encuentro, y a muchos simpatizantes de otros conjuntos que disfrutan el impresionante marcó que despiertan este tipo de duelos. Los primeros en jugarse serán Lanús-Banfield y Estudiantes-Gimnasia, por la cuarta. El enfrentamiento entre los dos conjuntos de Avellaneda, Racing e Independiente, será en la número 10, en el estadio Libertadores de América; mientras que Huracán-San Lorenzo se disputará en la 12. En la jornada número 14 se realizará el partido que paraliza al país entero, River-Boca, Boca-River, en el Monumental.

Ya queda poco tiempo para que luego de la humillación argentina en Sudáfrica 2010 las esperanzas comiencen a renovarse, y para que el objetivo sea nuevamente nacional. 20 equipos lucharán por el Apertura, sin embargo, solo uno sumará una estrella en su camiseta a partir del 12 de diciembre.

España estrena título


Con el título obtenido esta tarde, España se quitó un gran peso de encima en cuanto a lo deportivo: ganar un Mundial, con lo que esto implica. Para Holanda fue otra decepción, luego de Alemania es el conjunto que más finales perdió en Copas del Mundo, con tres. Ninguno de los dos había podido festejar un campeonato de tal dimensión hasta el momento. La Furia se sacó las ganas. Los de naranja, como en Alemania 1974 y Argentina 1978, fueron segundos.

El estilo de preparar los encuentros por parte de ambos entrenadores –Vicente del Bosque y Lambertus Van Marwijk, respectivamente– y el juego sistemático que habían desplegado ambas selecciones a lo largo de Sudáfrica 2010 permitían pensar que no sería un partido de fútbol, sino una partida de ajedrez lo que se viviría en el Soccer City de Johannesburgo. Con una pareja de reyes de cada lado: Xavi y Andrés Iniesta para España, y Arjen Robben y Wesley Sneijer para Holanda. Dos alfiles por conjunto: David Villa y Pedro por parte de La Roja, y Dirk Kuyt y Robin Van Persie en cancha para la Naranja Mecánica. Y también unos cuantos caballos que tenían como funciones principales acompañar a los ya nombrados y tomar protagonismo solo si el partido lo ameritase, formarían parte del duelo más esperado del 2010. Sin embargo, una vez que la pelota comenzó a rodar, nada de esto se cumplió. Los minutos fueron transformando el juego de ajedrez en uno de damas, donde todas las piezas tienen la misma importancia y ninguna se destaca por sobre el resto. La única diferencia es la posición en que se las ubica.

El primer tiempo del partido del año –como lo denominó gran parte de la prensa a lo largo y ancho del mundo- fue pobre, muy pobre. Ni los que saben manejar la redonda, ni quienes pueden cambiar el sendero de un encuentro a base de esfuerzo e ímpetu rompieron el cero. Un cabezazo de Sergio Ramos a los cinco minutos y un tiro desde fuera del área de Robben que Iker Casillas mandó al corner, solo eso. Lo más destacado fue la paupérrima actuación del árbitro inglés Howard Webb, quien debió haber expulsado a Mark Van Bommel, Nigel De Jong y Carles Puyol por juego brusco.

En la segunda etapa, las piezas comenzaron a acomodarse y se pudo ver aunque sea un poco de lo que se esperaba. El ritmo de juego se agilizó y las figuras de cada selección comenzaron a aparecer: Sneijer e Iniesta, respectivamente. Ya sobre los segundos 45´, los arqueros fueron vitales para que el resultado final sea el mismo con el que empezó la gran final: 0-0. El segundo tiempo del referí fue similar al primero: los nervios y la adrenalina de dirigir un encuentro de tal importancia le siguieron jugando una mala pasada. Sin goles en los 90´, el partido se fue al alargue…

Eran los últimos 30 minutos de Sudáfrica 2010, los últimos 30 minutos para dos selecciones que querían alzar la copa por primera vez a lo largo de sus respetables y sufridas historias. Si bien el 10 holandés seguía haciendo de las suyas, el dominio español opacaba cualquier individualidad de los dirigidos por Van Marwijk en ese trampo del duelo. Tanto va el cántaro a la fuente que a los 116´ llegó la alegría máxima del fútbol: el gol. Iniesta hizo festejar a una Nación con un tanto sobre el final del suplementario. Cesc Fabregas tomó la Jabulani en el borde del área y habilitó al hombre del Barcelona, para que éste anotase con un remate seco cerca de la humanidad de Maarten Stekelenburg, en lo que fue su primera anotación en el certamen, y seguramente la más importante de su carrera hasta el momento. Otra mala para Webb: la jugada de la conversión se originó luego de que el hombre de negro no cobrase un claro tiro de esquina para Holanda.

Ese 1 a 0 fue el resultado con el que finalizó la decimonovena final mundialista, y España, por primera vez, logró subirse a lo más alto del podio.

En una partida de damas en la que se avanza casilleros a lo largo del desafío, Iniesta logró convertirse en rey, y Sneijer quedó solo a un paso.

Sudáfrica 2010: último capítulo

El 11 de julio el planeta entero estará pendiente de la decimonovena final de la Copa del Mundo. España y Holanda son los sobrevivientes de aquellos 32 conjuntos que comenzaron el torneo con el objetivo de estar parados sobre el césped del Soccer City en el último encuentro de la competición, pero solo ellos dos lo lograron.

Dos planteos similares para dos equipos que juegan bastante distinto. El mismo sueño para dos Naciones que jamás llegaron a la cúpula del fútbol a nivel selecciones: ganar una Copa del Mundo.

ESPAÑA:

Hasta el momento, La Furia demostró que la chapa de favorito con la que se la caratuló previo al Mundial no le queda grande. Con siete jugadores del Barcelona –Carles Puyol, Gerard Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta,  Xavi, Pedro y la flamante adquisición, David Villa- y tres del Real Madrid –Iker Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso- en el once titular que saldría al campo el domingo, el técnico Vicente del Bosque refleja el poderío de ambos conjuntos españoles en la selección.

La sólida defensa, el desmarque constante de los hombres del medio y la garantía de asecho permanente que brinda Villa en el área rival son los puntos fuertes de España. Si bien los de Rojo no fueron capaces de desplegar el juego que les posibilitó ganar la Eurocopa de Suiza-Austria dos años atrás, no quedan dudas que se encuentra en el podio de mejores equipos de Sudáfrica 2010.

¿Figuras? Xavi e Iniesta. Parecería que ambos muchachos juegan a otra cosa, no al fútbol. Caminan la cancha con una soltura pocas veces vista, son claros y encuentran siempre el espacio vacío para recibir el balón.  Son contundentes y rotan permanentemente, como si estuvieran disputando un partido de Futsal, donde el cambio de posiciones es constante y hasta obligatorio.

HOLANDA:

Por el lado de La Naranja Mecánica, llegó sufriendo a esta instancia, pero llegó, que es lo importante. Los dirigidos por Lambertus Van Marwijk están lejos de respetar la tradicional mítica holandesa, la del fútbol bien jugado, con una cantidad considerable de hombres en ataque en cualquier tramo del partido, casi obligados a brindar un espectáculo por parte de su afición.

Ese 4-2-3-1 en el que se distribuyen los europeos en el campo segundos antes de que el silbato suene es solo una ilusión óptica con respecto a lo que luego se aprecia en los 90 minutos. Como ya se remarcó en la nota Quedan pocos, quedan ocho, esos tres hombres que se sitúan detrás de la humanidad del centrodelantero –Robin Van Persie- no son exclusivos para los últimos metros, sino que retroceden para marcar detrás de la línea de la pelota la mayor parte del encuentro.

Del medio para atrás, Holanda se aferra a la rudeza de sus defensores centrales y a la del doble cinco, que tiene como referente a Mark Van Bommel: un jugador que se dedica exclusivamente al golpear, y si envés de utilizar la camiseta naranja hubiese representado a una selección con menor historia mundialista hubiera visto la cartulina roja en más de una ocasión.

¿Figuras? Si bien Arjen Robben y Wesley Sneijer se llevan todos los flashes, el trabajo que está realizando Dirk Kuyt es admirable. En el Liverpool pocas veces retrocede para comprometerse con posiciones defensivas. En su selección ocurre lo contrapuesto, es lateral izquierdo, volante por ese sector, enlace o punta, según la jugada lo amerite. Los mencionados anteriormente –Robben y Sneijer- son fundamentales en la estructura de la nueva Naranja Mecánica, pero lo de Kuyt es para resaltar.

La soltura española contra el orden holandés, el domingo 11 de julio se verá quien logra su primera estrella mundial.

Hasta el 2014…


La imagen del técnico Diego Armando Maradona desplomándose sobre la espalda de Sergio Agüero tras el tercer gol alemán fue un claro reflejo de lo que mostró Argentina en la estrepitosa caída por 4 a 0 frente a Alemania. Diría una derrota que quedará marcada por un largo tiempo.

El partido no comienza cuando están parados 22 hombres con una pelota en el medio del campo, sino que lo hace en la previa, con todo lo que los rodea. Las declaraciones polémicas de Bastian Schweinsteiger y las respuestas de Maradona; las dudas en cuanto a la formación argentina y las certezas alemanas; dos prensas que ya situaban a sus respectivas selecciones en semifinales, formaron parte de este duelo tan esperado por el mundo entero. Para uno era la revancha de Alemania 2006, para el otro este enfrentamiento servía para demostrar que lo que ocurrió cuatro años atrás no fue casualidad.

Ya situados en el 3 de julio a las 11 empezó lo que todos esperaban: que la pelota ruede en el Green Point Stadium. Un gol tempranero de los dirigidos por Joachin Low cambió por completo el rumbo del partido. La albiceleste tuvo que salir a buscar el empate y los europeos, con espacios para la contra, fueron letales. Hicieron cuatro: el primero de Thomas Muller luego de un centro, el segundo y el cuarto de Miroslav Klose, ambos de contra, y el tercero de Arne Friedrich, después de una segunda jugada proveniente de un tiro de esquina.

Esa goleada final deja poco margen para hacer un análisis intensivo del juego y de los merecimientos. Sin embargo, hay que decir que Argentina hizo lo que pudo. Con un planteo erróneo desde donde se lo mire por parte de su entrenador, los sudamericanos intentaron desplegar su juego, eso que saben, mover la redonda de un lado para el otro hasta que una jugada individual finalizara con la Jabulani dentro del arco rival. Ese fue el gran motivo de la derrota. Eso puede servir en campeonatos locales o internacionales de clubes, pero no en una Copa del Mundo, donde conformar un verdadero equipo es prácticamente garantía de victoria, o por lo menos, de bastantes puntos a favor. En estas instancias decisivas, un mínimo detalle puede dejar a un conjunto fuera de la competición, y Argentina vaya que los tuvo.

No es momento de prender la hoguera y quemar cabezas, pero sí es hora de hacer un balance y formular críticas constructivas para que lo de hoy no vuelva a suceder. A Nicolás Otamendi lo desbordaron los nervios, Maxi Rodríguez se encontró perdido en todo tramo del partido, Lionel Messi tomó el balón muy cerca de Javier Mascherano, lo que le quitaba piernas para lastimar donde vale, en el área contraria, y Gonzalo Higuain realizó un trabajo al cual no está acostumbrado: chocar, chocar y chocar con los muros alemanes del fondo, Friedrich y Per Mertesacker. No obstante, en un panorama tan oscuro como fue el de Argentina, hubo pequeñas cosas para destacar: El orden de Mascherano, la rebelión de Ángel Di María y la entrega de Tevez.

En cuanto a Alemania, el trabajo que realizó se puede definir en una sola palabra: efectividad.  La frialdad y la contundencia de los ganadores impresiona y hasta intimida. De seis remates que fueron en dirección al arco defendido por Sergio Romero cuatro ingresaron, y es la tercera vez en cinco partidos que logra anotar la misma cantidad de goles -4 a 0 frente a Australia por la primera fecha y 4 a 1 contra Inglaterra, por octavos-.

Hasta el momento, Klose y compañía no perdonan. Sin embargo, la virtud puede convertirse en problema cuando uno de los muchachos de arriba se despierte con un mal día.

Esta vez ni la humanidad de Messi, ni la garra de Carlitos, ni los goles de Higuain, ni mucho menos la presencia de respeto que provoca Juan Sebastián Verón estando en el terreno o los milagros del Titán, que de hecho no ingresaron, pudieron guiar a los de celeste y blanco a semifinales.
 
Hoy Argentina fue humillada. Hoy Argentina piensa en el 2014.